¡Defendamos la familia, nuestros niños y los valores!


No es secreto que nos encontramos en momentos críticos para definir el futuro de nuestra sociedad. La presión ejercida por grupos que impulsan una agenda incongruente y nociva para nuestros niños ha logrado abrumar las redes sociales, los medios y las instituciones educativas con ideas corruptas que solo generan confusión. La estrategia consiste en inhabilitar la capacidad del individuo de pensar de manera crítica y así a través de iniciativas de “inclusión” prohibir cualquier expresión que esté en contra de estas ideas sin importar si las mismas son respaldadas por la ciencia o basadas en nuestros valores. Y así mismo clasifican los actos de cuestionamientos, dudas, investigación y libre expresión como “fobias” cuando en realidad la búsqueda de la verdad es parte de nuestra naturaleza y no se busca imponer una ideología sino enseñar de lo aprendido.
Como cristianos, nuestra fe es expresada a través de nuestros actos y voces, brindando así un vistazo de lo que proyecta nuestra vida basada en la identidad que nuestro Señor ha predispuesto. Es por esto, que tenemos una relación inigualable con Dios que nos da esperanza, propósito y significado en este mundo. Así mismo nuestra responsabilidad es compartir las buenas nuevas de salvación al mundo para enseñar a los que nos rodean de lo que Él fue capaz de hacer para que fuéramos libres. Y es en esta dinámica en la cual emprendemos el camino hacia la verdad que, con amor, expresamos nuestra experiencia y los grandes beneficios de desarrollar esa relación con nuestro Creador y el por qué hay un orden divino diseñado para traer bienestar a nuestra sociedad.
Cuando este orden se ve atacado por los grupos antes mencionados y la presión mediática se torna en contra de los que resisten estas agendas forzosas e intolerantes a cuestionamiento, vemos como el temor se apodera de nosotros, llevándonos a un estado de ansiedad que nos cohíbe de expresarnos como cristianos y de tomar una posición firme ante estos ataques. Y es que nos han intentado vender la idea de que lo que defendemos no es correcto porque está “atado a nuestra Fe” y que por tal razón no tomamos en consideración el “bienestar común”. Y nos olvidamos de que el mismo Dios que fortalece nuestras familias, que promueve actos de misericordia, de bien y de justicia a través de Su Palabra, es el mismo que nos respalda en esta lucha social.
Curiosamente vemos un caso en la Biblia con el que podemos identificarnos. En 1 Reyes 18, vemos como el pueblo de Israel había abandonado los mandamientos de Dios y habían comenzado a adorar a un ídolo llamado Baal. Elías reta a los profetas de Baal a demostrar quién es el verdadero Dios, construyendo un altar y ofreciendo sacrificios. Dios, se manifiesta de manera extraordinaria, demostrando su poder y dejando en evidencia la falsedad del ídolo Baal. Curiosamente, luego de esta demostración de poder increíble en el que Dios reafirma a Elías que tenía cuidado de él y que respaldaba su autoridad de declaración, vemos en el próximo capítulo como por temor a hacer aniquilado Elías se esconde en una cueva. Ahora, estando en la cueva, Elías veía caos en el exterior y Dios a través de un “silbido apacible y delicado” le ordenó al profeta salir de esa cueva y ungir a una nueva generación en Eliseo.
Tenemos que levantarnos en este tiempo con autoridad y reconocer que, si Él nos ha dado fuerzas para defender la familia, nuestros niños y los valores que impulsan a la sociedad a desarrollarse de manera óptima, es para que la utilicemos en los momentos de persecución. Momentos donde la victimización y la intolerancia son características que son utilizadas para imponer una ideología pervertida. Es por esto que, no es momento de callar y ocultarnos por temor a que nos “cancelen” sino que es tiempo de expresarnos a favor de nuestra sociedad. Así mismo con sabiduría y firmeza mostrar a los propulsores de dichas doctrinas, que no cederemos ante sus iniciativas manipulativas. Que con una combinación perfecta de amor y autoridad rechazaremos la educación sexualizada en nuestros niños que tan insistentemente impulsan. Que defenderemos los valores y que tenemos la responsabilidad de cuestionar aquello que no es de bienestar para la sociedad y sobre todo proteger y mostrar el camino correcto a las nuevas generaciones. Demostrando así que nuestra lucha va más allá de la Fe.

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