No, Trump no es víctima de su propia retórica


El sábado fuimos testigos de un atentado contra la vida del expresidente y candidato presidencial, Donald Trump. Como por obra de un milagro Trump se salvó de una bala en el cráneo debido a un movimiento leve de su cabeza un momento antes de ser tiroteado. La bala le alcanzó la oreja derecha pero nada más. Desgraciadamente un bombero, hombre de familia con esposa e hijas fue alcanzado por una de las balas y murió allí. Dos personas más fueron heridas de gravedad debido a la balacera. Todos podemos darle gracias a Dios por no ser testigos del asesinato de un candidato presidencial y quien sabe si también el comienzo de un conflicto civil mayor como consecuencia.
Cuando escuché, sentí muchas emociones mezcladas, pero sorpresa no fue de ellas. Desde que Trump entró al ruedo político las críticas de parte del Partido Demócrata hacia él fueron particularmente viciado de comentarios aludiendo a dictaduras y fascismo. Lo más curioso de esta retórica es que cuando Trump ganó las elecciones del 2016, inmediatamente luego de su victoria el estado administrativo que había sido dejado por Barack Obama hizo acusaciones sobre Trump de cooperación con Rusia. Esto causó una investigación que frenó por completo la efectividad de la administración de Trump, y peor aún creó un caos administrativo que no permitió que se nombrara personal leal a su administración por 3 años causando una falta de la administración interna y la administración de Trump. Esa administración interna que le era fiel a la agenda de los demócratas, se encargó de filtrar información a la prensa que no era cierta, pintando un cuadro dictatorial sobre Trump que no se reflejó durante su administración pero útil para retórica de todos modos.
Desde 2016 revistas digitales como “The Atlantic” ya describían a Trump como “fascista” basado en pura conjetura. Hagamos un ejercicio mental, imagínate tener solo 12 años de edad y escuchar por años corridos a los medios haciendo comparaciones de Trump con Hitler y Mussolini. Todos esos años formativos leyendo y escuchando día tras día que Trump es un dictador. Luego de escuchar por 8 años sin cesar que Trump es “Hitler encarnado” tal como indican los medios, hace sentido que un joven de 20 años pensara que estaría ayudando la humanidad con eliminar a la persona que podría traer muerte y miseria a millones de personas.
Ahora que Trump emerge relativamente ileso de un atentado contra su vida, todo trabaja a su favor. La simpatía por Trump debe de estar por lo alto y quizás veamos una reducción en retórica, quizás. Ya muchos analistas como Jay Fonseca y otros se han dedicado a hacer lo que precisamente la izquierda lleva años diciendo que no se puede hacer, echarle la culpa a la víctima. Pero todo eso se echa a un lado cuando Donald Trump es la víctima. Ahora dicen que Trump ha sido un promotor de lenguaje violento y que solo ha cosechado lo que sembró. Sin embargo, cuando pido ejemplos sobre este “lenguaje violento” los ejemplos nunca son claros y directos o son ejemplos forzados y fuera de contexto como el de la revista Vox diciendo que Trump incitó violencia porque respaldó a Kyle Rittenhouse luego que le disparó a 3 persona que lo atacaron durante una reyerta violenta de Black Lives Matter en Kenosha, Wisconsin. Los medios globales se han visto en la situación de tener que redefinir lo que significa “retórica violenta” para poder usar este argumento. En los tiempos posmodernos en los que vivimos, cualquier cosa puede ser justificada. Por lo tanto, prepárese para escuchar una y otra vez cómo Trump fue la víctima de su propia “violencia” redefinida para acomodarse a las redefiniciones de la izquierda. Pero no podemos dejar que se salgan con la suya. Cada vez que ustedes escuchen que alguien diga esto, pídanle que les diga exactamente cuales fueron estas palabras “violentas” que crearon que alguien tratara de asesinar a otra persona. Te aseguro que lo único que vas a escuchar son argumentos vagos y redefiniciones de lo que significa violencia. No podemos dejar que la izquierda sea quien redefina lo que es conveniente para ellos usando artimañas posmodernas, que si la usáramos de la misma forma en que ellos los usan en su contra ellos serían tan culpables como Trump.
Roguemos a Dios que podamos llegar al día de elecciones sin ver más muestras de verdadera violencia y menos excusas de parte de los que han sido los promotores del verdadero odio y violencia hacia Donald Trump.

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